Metamorfosis.

Presa.
Hundida y encerrada en un cubículo oscuro donde sólo llegan susurros a sus oídos.

Ordenes, reproches, expectativas, ánimos, críticas, calumnias.

Cubre sus oídos con sus manos que, como armadura, la aíslan, la protegen. 
Sus ojos permanecen cerrados contemplando el silencio de la oscuridad, no quiere continuar. 
Abandona su periplo, toma un desvío inesperado.

Miedo, inseguridad, desconfianza, cautela, devenir, incertidumbre.

Acaricia con la punta de sus dedos la suave piel de sus gélidas manos temblorosas, intentando infundir calma.
Pero no la haya.
Contempla el camino que le aguarda. 

Oscuro, desconocido, pecaminoso.

 Y se cuestiona su elección.
Siente, sin poder hacer nada, como su cuerpo se sumerge en la más lúgubre soledad. Siente que se adentra en una espiral en la que no hace más que caer, pero se aferra con sus pies descalzos a la tierra húmeda. 
Lucha.
Sin embargo se siente ausente, irreal, quimérica. Qué horrible sensación esa de sentirse ajeno en tu propio cuerpo; como un platonismo, en el que tu alma se encuentra lejos de tu coraza.

Camina con recelo mientras contempla la tenue neblina que exhala su aliento a causa del frío.
Divisa una silueta singular en el horizonte, solitaria y oscura, como ella, y la persigue.
La figura se acerca con cada paso que da, como si se buscasen una a la otra.
Como si se encontrasen.
Ante ella, su reflejo.
Se examina con cuidado, como si nunca se hubiera conocido a si misma de forma completa.
De forma real.

Extiende su mano agitando suavemente los dedos, cuan alas de ave que levanta el vuelo para huir. Estos se deslizan pesadamente sobre el cristal, recorriendo lentamente su reflejo e irradiando todo tipo de sentimientos.

Nostalgia, melancolía, decepción, dolor.

Entonces, el índice llega hasta su rostro. Lo contempla con asombro y embriaguez.
Ojos húmedos como si mar hubieran sido en otra vida.
Piel pálida cuan muñeca de porcelana, sin menor rastro de color.
Baja la mano avergonzada y acuna su cara entre sus manos.

Suficiente.

Algo le hace elevar su cabeza.
Ella.
Su reflejo ha cambiado, ha cobrado vida propia y sostiene entre sus manos cadenas.
Cadenas que caen sobre la hierba, insonoras hasta el punto de parecer inexistentes.
Ambas se miran, como si fueran extrañas dentro de un mismo cuerpo.
Sucede.

Cierra los ojos.

Su otro yo se desvanece en un cúmulo de fragmentos de cristal, mostrando frente a ella un nuevo camino.
Un camino que nunca antes parece haber sido transitado.
Camina.
Siente el crujir de las hojas secas y cálidas bajo sus pies.
Camina.
Siente la agradable humedad del pasto bajo sus pies.
El sol calienta ahora su piel avivando todas sus terminaciones.

Colores, sabores, olores, tactos, sonidos.

Todo lo percibe con asombro.
Como ciego que contempla un atardecer por primera vez.
Como sordo que escucha una melodía por vez primera.
Como niño que descubre la vida.
Camina.
Pasos firmes que dejan un rastro de huellas que jamás volverán a ser pisadas.
Con cada paso, un nuevo sentimiento.

Esperanza, confianza, templanza, coraje, ganas.

Un amago de sonrisa se vislumbra en su comisura.
Demasiado pronto, quizás.
Debe recomponer las piezas del nuevo espejo, de su nuevo reflejo.
Con cada paso una página.
Camina hasta terminar el primer fragmento de su novela, que solo es el preludio.
Su preludio.
Al final del trayecto, una puerta entreabierta.


"Vista al frente, señorita, nunca vuelvas a mirar atrás."







4 comentarios:

  1. Cielo, ya había opinado de tu blog pero te vengo a avisar de que te he nominado al premio Black Wolf Blogger Award! http://soopenabook.blogspot.com.es/2015/04/premio-black-wolf-blogger-award.html
    Perdón pero el spam. ¡Abracitos!

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    1. Por dios, que amor *-* Muchísimas gracias cielo, ahora mismo paso por tu blog :)

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  2. Impresionante. Me has dejado sin palabras. Sinceramente, mentes como la tuya, capaces de crear cosas como la que acabo de leer, son las que hacen que el mundo literario perdido de los blogs en Internet (al que muchos pertenecemos) merezca ser investigado a fondo. Sigue así.

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    1. Muchísimas gracias, enserio. Comentarios como este son los que impulsan mi humilde y sencilla tarea de expresar lo que siento. Da gusto ver que aún quedan personas auténticas que indagan en blogs no muy transitados.
      Gracias de nuevo, intentaré seguir así.

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