Las quejas de los mortales.

"Buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una."
- Voltaire.

¿Somos idiotas?
¿Ilusos?
¿Borrachos, quizás?
¿Buscamos ebrios nuestra felicidad?

He nacido en un mundo en el que:
El que sueña y espera la felicidad es un iluso.
El que lucha por ella, un tonto.
El que no cree en ella, un escéptico.
Y el que, por múltiples fracasos, abandona, un cobarde.

¿Tendrá razón Voltaire?

No sabemos lo que es la felicidad,
pero la ansiamos como los dipsómanos anhelan una botella de coñac.
Y puede ser tan breve a veces la botella...
Cuando probamos un corto trago,
una simple gota,
nuestros labios quedan impregnados del dulce y,
a la vez,
amargo sabor que nos deja ese coñac;
y lo buscamos como lunáticos, de nuevo.

¿Nos ciega nuestra ebriedad?

Miro a mi alrededor;
me miro a mi misma desde una cámara espectadora,
esperando a cometer algún error.
Miro a mi alrededor
y veo cómo somos pequeños burros con anteojeras
que caminan siendo guiados por el destino.
Un destino que extiende ante nuestros ojos
un manojo de deliciosa hierba
para obligarnos a continuar.


¿Sabemos siquiera qué es la felicidad?

Un abrazo.
Un atardecer.
Una caricia.
Una taza de té.
Un beso.
Un amor.
Una risa.

Es tan quimérica la felicidad.
Como si un híbrido de ADN se tratara.
La abrazamos como el pensador abraza a la noche.
Una noche compuesta de miles de estrellas.
Y por cada estrella,
una razón de felicidad.
Y es esta quimera de estrellas,
lo que tanto ansía la humanidad.

Y ahora pregunto...

¿Es tan necesaria la felicidad?
¿Existiría la felicidad sin la desdicha?

La buena ventura siempre ha ido precedida del infortunio.
Y quizás, sólo quizás,
el infortunio incentiva la buena ventura.
Si ya lo decía Chuck Palahniuk:

"El arte nunca nace de la felicidad."

El pintor desgarra el lienzo,
dejando marcada la tinta de su tristeza.
El pianista grita sus penas,
a través de unas teclas escogidas por el alma.
El humilde escritor,
impregna sus palabras con el lamento,
esperando a que estas sean escuchadas.

¿Una vida sin arte?

Prefiero ser dipsómano con mi botella de coñac.
Prefiero ser burro con mis ciegas antiojeras.
Prefiero seguir caminando hacia la hierba
y saborear una pizca de esas estrellas.
Porque, ¿una vida sin arte...?
Já, que vengan a mi las penas.

No más preguntas, señoría.








6 comentarios:

  1. Hola te he nominado a Liebster Award
    para más info visita el blog
    http://athousandreviews.blogspot.cl/
    nos leemos :D

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  2. Hola: Acabo de descubrir tu blog y me gusta mucho la variedad de temas que tratas en relación con los libros. En este momento tengo un blog dedicado a los jóvenes y nuevas tecnologías que te invito a visitarlo: http://cativodixital.blogspot.com.es/ . Si quieres seguimos en contacto. Yo ya me hice seguidora de tu blog.

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  3. Me encanto, estaré atenta a tu blog en busca de mas escrito ;)
    A propósito, he cantado como loca con las canciones de 1975 xD

    Un beso

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    1. Muchísimas gracias, cielo.
      Es que las canciones de The 1975 hay que cantarlas xD
      ¡Besos!

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